EL MUNDO CAMBIA de tal manera que a todos nos sorprende. Las transformaciones se dan en todos los sentidos y en todas partes. Las relaciones sociales cambian, la manera de producir se ha modificado sustancialmente, la principal fuente de acumulación ya no tiene su base en la tenencia de la tierra, o la producción industrial o el comercio, sino en el conocimiento. La producción y el acceso a este se han convertido en el motor del desarrollo de los pueblos. Las fronteras han sido diluidas por la globalización en aras de mejorar la circulación de mercancías y capitales lo que ha sido aprovechada para un incremento en la velocidad del intercambio de información.
La comunicación y el saber se han abierto caminos universales de fácil acceso utilizando como plataforma a las tecnologías de informática. Los individuos accedemos a la información de manera individual o por redes sociales, pues los mecanismos de conectividad se han diversificado. Las personas desde temprana edad están desarrollando las facultades para su incorporación inmediata a esta espiral absorbente, pronto las generaciones de niños net se están transformando en cyber jóvenes y adultos digitales. Hambrientas de información enormes masas humanas expuestas por largas jornadas a los videojuegos, el chat, el correo electrónico —con todo tipo de información—, a mensajes y llamadas a sus celulares, la televisión, etc., con un desarrollo de destrezas cognitivas diferentes y hasta novedosas, producto de la elevada cantidad de información con la que son bombardeados por muchos medios audiovisuales, lo que les exige un procesamiento acelerado y una apresurada toma de decisiones, dan y reciben respuestas instantáneas, lo que los ha llevado a aprender de manera diferente a las generaciones que no estaban expuestas a lo mencionado.
Una de las áreas con mayores cambios es la educación con la violenta intromisión de la tecnología digital en el aula y el rápido acceso a la información de toda la sociedad. Las abrumadoras transformaciones que estamos viviendo sólo son comparables con los colosales cambios que presenciamos con la aparición de la escritura o la invención de la imprenta.
Después de la revolución francesa las sociedades occidentales colocaron a la educación en un lugar preponderante dentro de la estructura y organización social, pues se descargó en ella la responsabilidad de ser el principal factor para la integración cultural, se le delegó la tarea de ser el motor del desarrollo económico, y se le asignó la encomienda de garantizar la movilidad social. Con tan demandantes ordenanzas a cuestas la educación no se puede dar la libertad de fracasar. Algunos de los principales inconvenientes a los que se enfrenta vienen del mismo interior de la estructura del sistema educativo, modelos obsoletos, frágiles y cambiantes paradigmas, contenidos arcaicos, rancias resistencias de docentes y administrativos a la natural reforma permanente, poco entendimiento de cómo deben aprender los alumnos, falta de recursos —materiales, humanos, financieros y técnicos— para hacer frente a la demanda de una educación de calidad, etcétera.
No podemos seguir contemplativos ante el fenomenal embate de la Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) en el mundo educativo como si fueran únicamente un paquete de pertrechos que nos van a permitir hacer lo que veníamos realizando, pero de otra manera. El fenómeno educativo ha sido severamente trastocado por ellas y tiene nuevas formas y maneras de llevarse a cabo. Ahora los docentes nos vemos en el compromiso de aceptar el manifiesto acompañamiento de estas nuevas herramientas para garantizar con su uso el desarrollo de “competencias de orden superior” en los alumnos, que generalmente son aquellas aplican los expertos en su área de conocimiento debido a la realización de reflexiones y análisis críticos sobre las decisiones o problemas que enfrentan, en vez de dar las obvias respuestas inmediatas.
Las reformas que se están implantando en el mundo educativo occidental están rompiendo paradigmas y ofreciendo un cambio de funciones a los planteles, pues se pretende, entre otras muchas cosas, cambiar la función que tradicionalmente se le asignaba a la escuela como transmisora de saberes a la de formar en competencias para la vida. Por tanto debemos dejar de ver al pasado y a la tradición pedagógica para ser propositivos e innovadores, en el sentido de que nuestros estudiantes trabajarán en empleos que todavía no existen, en especial nuestros docentes en formación quienes realizarán sus labores con herramientas que nosotros todavía no utilizamos, por nuestra formación en la vieja escuela y nuestro poco interés por cambiar en el accionar áulico. El futuro nos alcanzó y no solo tocó a la puerta sino que la derribó. Necios seríamos si nos vamos a esconder a la cocina en vez de hacer frente a los nuevos retos y hacer las cosas como se prevé que serán próximamente. Adelantemos los pasos junto con nuestros normalistas quienes sufrirán el verdadero cambio pues pronto los sistemas educativos dejaran de responder a las necesidades de la sociedad industrial para dar paso al apoyo de la naciente sociedad del conocimiento.
Existe una notoria brecha digital que se da entre países, donde algunos han incorporado a las TIC como una herramienta fundamental en el funcionamiento de sus sistemas educativos, mientras otros miran disimuladamente hacia otros rumbos como para ignorar que está sucediendo lo evidente. Por otro lado, dentro de la misma sociedad se da el caso de que hay grupos económicamente pudientes que miran a las escuelas particulares y a algunos visionarios planteles públicos que han incorporado estas tecnologías a sus propuestas de docencia, mientras que otras prefieren mantenerse al margen de los cambio incuestionables que se presentan en estos tiempos. Las naturales consecuencias son que a ciertos estudiantes de algunos países y ciertos estratos socioeconómicos se les dan los elementos para desarrollarse con éxito en esta vida y a otros se les prepara para sobrevivir en años anteriores a los que les toca.
Este es un Blog Educativo de docentes en formación tratando de compartir ideas. Página de la Normal 1 de Toluca, a cargo Profesor Alejandro Esquivel Ocádiz, Catedrático de la prestigiosa Normal N° 1 de Toluca (Capital del Estado de México).
viernes, 22 de octubre de 2010
domingo, 5 de abril de 2009
Las mejores fotos de la historia
El 8 de junio de 1972, un avión norteamericano bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Allí se encontraba Kim Phuc con su familia. Con su ropa en llamas, la niña de nueve años corrió fuera de la población. En ese momento, cuando sus ropas ya habían sido consumidas, el fotógrafo Nic Ut registró la famosa imagen. Luego, Nic Ut la llevaría al hospital. Permaneció allí durante 14 meses, y fue sometida a 17 operaciones de injertos de piel. Cualquiera que vea esa fotografía puede ver la profundidad del sufrimiento, la desesperanza, el dolor humano de la guerra, especialmente para los niños. Hoy en día Pham Thi Kim Phuc, la niña de la fotografía está casada y con 2 hijos y reside en Canada. Preside la ‘Fundación Kim Phuc’, dedicada a ayudar a los niños víctimas de la guerra y es embajadora para la UNESCO.
martes, 17 de marzo de 2009
miércoles, 25 de febrero de 2009
domingo, 25 de enero de 2009
Crisis Económica Actual
La crisis económica actual se puede explicar de varias maneras. Y en todas vamos a encontrar dos elementos que sobresalen: un extraño manejo de la deuda y la especulación. La crisis creada en los Estados Unidos y exportada, por vía de “paquetes de deuda” a bancos de otros países (ampliamente aceptados con una desmedida ambición por hacer un buen negocio) contaminaron a casi todo el sistema financiero internacional, que ahora se desquebraja por la incobrabilidad de buena parte de la jugosa deuda (principalmente la conocida como subprime, que no es otra cosa que préstamos inmobiliarios otorgados a familias de bajos ingresos, llamadas también hipotecas de alto riesgo). Así, durante el jolgorio crediticio a los bancos se les ocurrió ofrecer créditos a gente que no tenía recursos para respaldarlos, sólo “con el poder de su firma”, con las obvias consecuencias. Además, la sobrevaluación de los bienes inmuebles y terrenos hizo que la gente cayera en el garlito de la deuda hipotecaria de propiedades que valían mucho menos del precio que negociaron y, por lo mismo, ahora son impagables. Quienes creían tener propiedades de gran cuantía y se arriesgaron a pagarla por medio de un préstamo bancario se encontraron con el paso de los años que su posesión inmobiliaria valía mucho menos de lo que sufragaron. Eso significa también que no garantizaba la deuda como calcularon los prestamistas banqueros.
Por su parte, la escandalosa especulación que han hecho los dueños del dinero, pues en vez de colocarlo en actividades productivas generadoras de riqueza y empleos, que si bien conllevan ciertos riesgos logran una benevolente distribución del ingreso, prefieren aplicarlo en actividades financieras especulativas de menor riesgo pero que sólo generan riqueza para unos cuantos.
Estas dos circunstancias anteriores, de por si suficientes para poner a cualquier economía de cabeza, fueron interesantemente aderezadas con la enorme especulación que hicieron los petroleros del mundo entre los que se encontraba el expresidente norteamericano Bush para lograr un acelerado y brutal enriquecimiento, al subir de manera agresiva el precio de los hidrocarburos. El sobreprecio lo pagamos TODOS lo que nos redujo nuestra capacidad de consumo y ahorro con las consecuencias naturales sobre la producción y la distribución de mercancías. Golpeó de manera directa nuestro nivel de vida.
Para entenderlo mejor debes de oírlo de una persona, que sin ser economista –por lo que se entiende más—, lo explica de una manera agradable, práctica e inteligente. El doctor en Ingeniería Industrial Leopoldo Abadía, nacido en Zaragoza. Actualmente es presidente de un importante grupo de consultoría:
Por su parte, la escandalosa especulación que han hecho los dueños del dinero, pues en vez de colocarlo en actividades productivas generadoras de riqueza y empleos, que si bien conllevan ciertos riesgos logran una benevolente distribución del ingreso, prefieren aplicarlo en actividades financieras especulativas de menor riesgo pero que sólo generan riqueza para unos cuantos.
Estas dos circunstancias anteriores, de por si suficientes para poner a cualquier economía de cabeza, fueron interesantemente aderezadas con la enorme especulación que hicieron los petroleros del mundo entre los que se encontraba el expresidente norteamericano Bush para lograr un acelerado y brutal enriquecimiento, al subir de manera agresiva el precio de los hidrocarburos. El sobreprecio lo pagamos TODOS lo que nos redujo nuestra capacidad de consumo y ahorro con las consecuencias naturales sobre la producción y la distribución de mercancías. Golpeó de manera directa nuestro nivel de vida.
Para entenderlo mejor debes de oírlo de una persona, que sin ser economista –por lo que se entiende más—, lo explica de una manera agradable, práctica e inteligente. El doctor en Ingeniería Industrial Leopoldo Abadía, nacido en Zaragoza. Actualmente es presidente de un importante grupo de consultoría:
martes, 20 de enero de 2009
domingo, 18 de enero de 2009
Una de León Felipe
SÉ TODOS LOS CUENTOS
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen los cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan los cuentos,
que los huesos del hombre los entierran los cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
pero me he dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos... León Felipe
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen los cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan los cuentos,
que los huesos del hombre los entierran los cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo sé muy pocas cosas, es verdad,
pero me he dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos... León Felipe
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